martes, abril 22, 2008

Sermon : Dios pago una deuda que no debía

Si tener una deuda es deberle algo a alguien, ¿no es apropiado que hablemos de deuda en nuestras oraciones porque estamos endeudados con Dios?

¿No estamos en deuda con Dios cuando desobedecemos sus mandamientos?
Nos dice que vayamos al sur y vamos hacia el norte. Nos dice que hagamos un viraje a la derecha y lo hacemos a la izquierda. En vez de amar al prójimo lo herimos. En vez de buscar su voluntad, buscamos la nuestra. Se nos dice que perdonemos a nuestros enemigos, pero los atacamos. Desobedecemos a Dios.

¿No estamos en deuda con Dios cuando somos indiferentes? Él hace el universo y nosotros aplaudimos la ciencia. Sana al enfermo y aplaudimos la medicina. Concede la bellaza y damos crédito a la madre naturaleza. Nos da posesiones y alabamos la inventiva humana.

¿No nos endeudamos cuando no respetamos a los hijos de Dios? ¿Qué si te ago a ti lo que le hacemos a Dios? ¿Qué si le grito a tu hijo en tu presencia? ¿Y si le pongo apodos y lo golpeo? No lo tolerarías. Pero, ¿no hacemos lo mismo? ¿Cómo se siente Dios cuando maltratamos a uno de sus hijos?

¿Cuándo maldecimos su descendencia?
¿Cuando criticamos a un compañero de trabajo, hablamos mal de un pariente o hablamos de alguien antes de hablar a la persona involucrada? ¿No estamos en deuda con Dios cuando maltratamos al prójimo?

Eso es exactamente lo que estoy diciendo. También digo que, si Cristo no nos hubiera cubierto con su gracia, cada uno de nosotros estaría sobregirado en su cuenta.

En comparación con la excelencia tendríamos fondos insuficientes.
Santidad inadecuada. Dios exige un cierto saldo de virtud a nuestro favor, que es superior a lo que cualquiera de nosotros puede tener por sí solo.

Nuestra cuenta de santidad muestra falta de fondos y solo el santo verá al Señor; ¿qué podemos hacer?

Podríamos tratar de hacer algunos depósitos. Quizás si saludo a mi vecino, felicito a mi marido o voy a la iglesia el domingo próximo, puedo nivelar la cuenta. Pero, ¿cómo sabes cuando has hecho suficiente? ¿Cuántos viajes al banco necesito hacer? ¿Cuánto crédito necesito? ¿Cuándo puedo descansar?

Ese es el problema. Jamás podrás. Ninguna persona puede hacer obras que la justifiquen delante de Dios (Romanos 4:5) si estas tratando de Justificar tu estado de cuentas, olvídate de que puedas tener paz.

Vas a pasar el resto de tus días resoplando por lograr alcanzar la ventanilla antes que el banco cierre. Tratas de justificar una cuenta que no puedes saldar. ¿Puedo recordarte el techo de gracia que te cubre? (8:33).

Dios pagó una deuda que no debía

Dios se dio a la tarea de saldar tu cuenta. Tú no puedes resolver tus propios pecados (Mr. 2:7). Jesús puede, tú no (Jn. 1:29).

¿Cómo Dios enfrentó tú deuda?

¿No la tuvo en cuenta? Podría haberlo hecho. Podía haber quemado los estados de cuenta. Podría haber pasado por alto tus cheques sin fondos. Pero, ¿haría eso un Dios santo? No. De otro modo no sería santo. Además ¿es así como queremos que Dios administre su mundo, pasando por alto nuestros pecados, respaldando por lo tanto nuestra rebelión?

¿Te castigó por tus pecados? También podría haberlo hecho. Podría haber hecho una raya sobre tu nombre en el libro y haberlo borrado de la faz de la tierra. Pero, ¿haría eso un Dios amante? ¿Podría un Dios amante hacer eso? Él te con amor eterno. Nada te puede separar de su amor.

Por tanto, ¿qué hizo? (2 Corintios 5:19-21, La Biblia al día).

No dejes de entender lo ocurrido. Él tomó tu estado de cuentas que chorreaba tinta roja y los cheques malos y les puso su nombre encima. Tomó su propio estado de cuentas, con millones de depósitos y sin giros, y puso tu nombre encima. Asumió toda tu deuda. Tú asumiste su fortuna. Y eso no es todo lo que hizo.

También pagó tu castigo. Si te sobregiras en un banco, debes pagar una multa. Si te sobregiras con Dios, también debes pagar un castigo. La multa del banco es una complicación. Pero el castigo de Dios es el infierno, Jesús no solamente saldó tu cuenta, pagó tu castigo. Ocupó tu lugar y pagó el precio de tus pecados. (Gálatas 3:13).

A Cristo también le tocó sufrir. Aunque jamás había cometido pecado, un día ofrendó su vida por nosotros los pecadores, para llevarnos a Dios. Pero aunque su cuerpo murió, su espíritu siguió viviendo. (1 Pedro 3:18, La Biblia al día)

Pero él fue herido y maltratado por los pecados nuestros. Se le castigó para que nosotros tuviéramos paz; lo azotaron ¡y nosotros fuimos sanados! (Isaías 53:5, La Biblia al día).

(Hebreos 10:14). No es necesario hacer más sacrificios. No es necesario hacer más depósitos. Tan completo fue el pago que Jesús asó una palabra especial para proclamar nuestra salvación.

(Juan 19:30). Tetelestai era una expresión bancaria que se usaba para anunciar el pago final, el último pago.

Ahora bien, si la tarea está consumada, ¿Hace falta que hagas algo más? Claro que no. Si la cuenta está cancelada, ¿qué más puedes añadir? Aún decir la oración no nos gana la gracia. Repetimos las palabras para recordar el perdón que tenemos, no para alcanzar el perdón que necesitamos. Antes de seguir, ¿podemos conversar francamente?

Para algunos estos pensamientos acerca de cheques devueltos y la gracia de Dios no son algo nuevo, pero, ¿no son preciosos? Sinceramente, ¿has recibido alguna vez un regalo comparable con la gracia de Dios? El hallazgo del tesoro de la misericordia hace que el mendigo más pobre se convierta en príncipe. No encontrar este regalo convierte al más rico en un miserable.

También muchos sabían esto. Solo pido que el recordatorio les anime.

Pero para otros, esto es más que buenas nuevas… es una noticia nueva. Tú no sabías que había un techo de la gracia. ¡Y cuán fuerte y grande es este techo! Debajo del techo estas a salvo de las tormentas de la culpa y la vergüenza. Debajo de la cubierta de Cristo ningún acusador puede tocarte, ni ningún acto puede tocarte, ni ningún acto puede condenarte.

<< ¿Pero es suficiente para mí?>>, preguntas. Bueno, bastó para uno que negó a Cristo (Pedro). Uno que se burló de Cristo (el ladrón en la cruz). Uno que persiguió a Cristo (Pablo). Sí, es suficiente para ti. Aunque hayas pasado toda una vida escribiendo cheques sin fondos, Dios ha estampado las siguientes palabras en tu estado de cuentas: MI GRACIA ES SUFICIENTE PARA TI.

Imagínate un cheque en blanco. El monto del cheque es incalculable. Firma el cheque, Jesús. La única línea en blanco es la del beneficiario. Esa parte te corresponde a ti. Quiero exhortarte a que pases unos momentos son tu salvador y recibas el cheque. Reflexiona en la obra de su gracia. Mira hacia el techo. Sus vigas vienen del calvario y los clavos una vez sostuvieron al Salvador clavado en la cruz. Su sacrificio fue por ti.

Exprésale tu gratitud por su gracia. Ya sea por primera vez, o por enésima vez, logra que él te escuche y deja que Él te conteste tu oración mientras escribe tu nombre en el cheque.



Fuente : sigueme.net

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